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Su orígen dado su nombre proviene de Gran Bretaña, por ser criadores de este país quienes han desarrollado la raza tal y como ahora la conocemos, pero su historia es mucho mucho más antigua. El origen del Bulldog Inglés hay que buscarlo en los perros de tipo molosoide.  Uno de los primeros perros molosoides del que se tiene constancia aparece representado en un bajorrelieve de piedra asirio que se remonta al año 4.000 a. de C..

En el siglo VI a. de C.,  mercaderes fenicios a través del comercio marítimo introdujeron  en Europa  los molosos orientales (como el mastín tibetano). De los cruces con razas autóctonas se crearon unos molosoides con características particulares en cada región. Pero todos estos perros se caracterizaban por su aspecto robusto y fiero, y muy fuerte.

En el Imperio Romano se usaron para luchar junto con los legionarios en el campo de batalla, mientras que en las Islas Británicas esta evolución, mezclando con perros autóctonos dieron lugar a molosos muchos más fuertes y fieros, los romanos los llamaron “Los perrosBritánicos de Boca Ancha”. Los combates empezaron a hacerse populares en toda Europa.

También tienen influencias de los molosos de la zona oriental europea, cuando en el año 374 d.C. El pueblo de los Alanos, después de ser derrotado por los Hunos, tuvo que emigrar en compañía de sus grandes molosos blancos hasta la zona que hoy es Alemania, es cuando se mezclan con razas de perros germanas.

A finales del siglo IV, con la debilidad del Imperio Romano, las tribus bárbaras alano-germanas se establecieron junto con sus perros en los territorios que actualmente forman Italia, Francia, España, Portugal y Gran Bretaña. El gran perro blanco de estas tribus fué llamado “Alano”. Estos alanos se mezclaron con los “Británicos de Boca Ancha”, dando lugar a los primeros perros tipo mastín. El término “Mastín” se utilizaba indistintamente para referirse a todo tipo de perros grandes. Como os imagináis en nada se parecen a los bulldog ingleses rechonchos y chatitos que tenemos en la actualidad.

Hay certera constancia de que en el año 1209 el británico lord Stamford vio por casualidad la derrota de un toro por parte de los perros mastines que pertenecían a un carnicero. En aquel entonces era una práctica común que antes de llevar las reses al matadero estas practicasen ejercicio siendo perseguidas por perros. Se decía que así la carne era mas sabrosa. Tan sorprendido quedó lord Stanford de la fuerza y ferocidad de estos mastines que regaló el prado donde habían acontecido los hechos al carnicero para que todos los años se organizara allí un espectáculo similar.

Bulldog-presa-de-toros



Estas luchas, en las que se apostaban grandes cifras de dinero, se mantuvieron desde los siglos XIII al XIX, con distintas variantes según la época. Durante la edad media estas luchas entre perros y otros animales pasaron a considerarse pruebas deportivas entre las altas clases sociales. Tanto es así que el año 1272 se promulgaron las “leyes del bosque” que solo permitía a la nobleza tener estos grandes y feroces perros mastines. Penaban con la amputación de tres dedos de las patas delanteras a los mastines de gran corpulencia propiedad del proletariado. Así que estos se vieron obligados a criar unos mastines mas bajos para sus luchas. Esta es una de las características del bulldog actual.

Nacieron corrientes críticas contra esta práctica cruel y brutal, muchos pensaron que esta raza desaparecería, pero afortunadamente surgieron personas interesadas en la conservación transformándolos en una raza ideal como animales de compañía, olvidando su carácter agresivo y peleón. De esta forma se pasó a la cría de ejemplares destinados a las exposiciones y certámenes caninos. Entonces aún resultaban muy inferiores a los actuales Bulldog. En su morfología física conservaban sus cualidades de perros de pelea, con un cráneo pequeño, hocico largo y cabeza sin arrugas. Parecían tullidos y que no disfrutaban de buena salud.

En 1875 se fundó en Inglaterra “The Bulldog Club Incorporated”, club que permanece hasta la fecha y que ha sido el principal conductor de los destinos de la raza. Sus objetivos primarios fueron “evitar los intentos de introducir sangre de bulldogs españoles” ya que ésos alcanzaban pesos exagerados de casi cien libras; “eliminar las impurezas de la raza” siguiendo un estándar racial en su crianza, estándar que fue publicado en mayo de 1875, sólo un mes después de la formación del club. También se preocupó por eliminar la agresividad extrema en la raza, situación que, con el correr del tiempo, dio pie al carácter amistoso del bulldog actual.

El estándar racial que publicó “The Bulldog Club Incorporated” fue muy similar al “Philo Kuon”, no obstante, debido a la mala fama que tenía la raza en ese tiempo, el interés primordial de aquél Club se centró en dignificar al Bulldog procurando atenuar sus rasgos intimidantes, ya fueran físicos o temperamentales. Ese interés condujo con mucha rapidez a cambios morfológicos y, desde luego, a una transformación drástica del carácter de esta raza.

Otro aspecto que tuvo un gran impacto en el cambio morfológico y temperamental de la raza fueron las exposiciones caninas. En éstas, lo importante ya no era la función zootécnica (el Bullbaiting) sino la belleza y perfección que mostraran los ejemplares conforme a su estándar racial.

En la primera exposición canina que se realizó en el mundo, el 28 y 29 de junio de 1859, no participaron ejemplares de esta raza porque se reservaba sólo para razas cazadoras. La primera exposición canina en que se aceptó al Bulldog fue en Birmingham, el 3 y 4 de diciembre de 1860. El primer ejemplar en conseguir el título de campeón fue King Dick que en 1861 ganó la exposición (BIS) de Birmingham.

El bulldog inglés actual es un animal excelente como compañero, amigo fiel e inteligentes, tozudos como buen bulldog y muy cariñosos. Como mascota y animal de compañía, el bulldog inglés es un ejemplar pacífico y gratificante, en contraposición a otros perros más nerviosos, llamativos o inquietos, que constantemente se están haciendo notar y reclaman nuestra continua atención.